miércoles, 26 de agosto de 2015

Rey Burger




Avenida Cordillera de los Andes, entre calles Alfonso de la Garza y Gilberto Delgado (al lado de los Tamales Salinas), Colonia Las Puentes, San Nicolás.

Precios: muy baratos (35-75 pesos por comensal).

Por Santoku

En esta ocasión visitamos un local “de barrio”, sencillo, con un señor que busca ganarse unas monedas con su guitarra mientras comes, que sirve a la gente de su colonia, pero de muy buen sazón.

Rey Burger sirve, además de hamburguesas, tacos, piratas y antojitos mexicanos, todo a precios muy accesibles. Esta vez probamos solamente su platillo estrella.

Las burgers pueden ser especiales (sencilla) o doble, llevan carne de res a la parrilla, queso asadero, aguacate, jamón, tocino... todo lo que una buena hamburguesa regiomontana debe llevar.

Viene comprimida, del tamaño justo para que te quepa en la mano y en la boca.



La carne tiene ese ligero sabor a carbón quemadito y humo que le da el toque especial casero, exactamente lo que uno espera de una hamburguesa norteña parrillada.

El queso es muy rico, en la medida justa para hacer el dúo dinámico matón con la carne.

Para acompañar pedimos papas a la francesa, que no vienen incluidas y deben ordenarse siempre por separado. Pero la porción que sirven es llenadora y de ahí pueden comer dos o tres personas con estómago normal.

Rey Burger es un buen lugar para darse la vuelta por el rumbo de San Nicolás, ya sea para sentarse con la raza a comer algo llenador y económico o pedir para llevar o a domicilio. Queda pendiente volver para probar su menú no hamburguesero.

¡Hasta el próximo corte!....

viernes, 31 de julio de 2015

Comida Árabe. Shawarma y Falafel del Sr. Abbas



Calle Garibaldi, entre 15 de Mayo y 5 de Mayo. Centro, Monterrey.
Sótano de Plaza Garibaldi, al fondo del área de comida.

Precios: muy baratos

Por Santoku

Un día, platicando con una buena amiga en un lugar de comida árabe nuevo, muy comercial, del que quizá ya hayamos hablado en este blog, le comenté lo obsesionado que estaba con el falafel.

Ella me preguntó entonces si conocía el de Garibaldi, y al notar mi ignorancia insistió en que debía probarlo, que no tenía comparación con el que nos estábamos comiendo (muy aceitoso, por cierto).

Para quien no sabe, el falafel son tortitas de puré de garbanzo, cilantro, ajo, cebolla y especias, fritas en aceite. Es típico de la cocina del Levante.

El lugar del supuesto “mejor falafel de Monterrey” está en Plaza Garibaldi, ésa que es refugio de gamers, otakus, fans de comics, raza que juega Yu Gi Oh! y otras tribus emparentadas. Si entras al sótano, al área de comidas, lo encuentras a la derecha casi en la esquina.

Es un changarro muy simple, nada glamuroso. Su nombre no es muy original, tiene un letrero con algo escrito en árabe y luego sólamente: “Comida Árabe. Shawarma y Falafel del Sr. Abbas”.

El mismo señor Abbas, dueño y cocinero del lugar, te atiende personalmente. Te ofrece una variedad de platillos de Medio Oriente entre los que están el falafel y el shawarma de pechuga de pollo (trompo de pollo, poniéndolo en palabras simples).

También hay hojas de acelga rellenas de arroz, kipes (como falafel, pero rellenos de carne o verdura) y los kipes amarillos, receta secreta de Iraq, país natal de Abbas.

Ya que iba con alguien que poco sabía de la comida de Medio Oriente, decidimos probar el platillo árabe, que trae un poco de todo, más papas fritas y aderezo picante o no, según prefieras. Por cierto, si eres vegetariano o vegano, te adaptan los platillos a tu gusto sin problema, hay un letrero que lo anuncia.



Primero, a lo que íbamos: el falafel está exquisito, sabe a carne... ¡sin serlo! Era exactamente lo que estaba buscado, pasa con honores, al menos de lo que yo he probado sí es el mejor de la ciudad.

El shawarma de pollo, que sirven en tortilla de harina, está muy rico, muy bien sazonado y te deja con ganas de pedir otro. Las hojas de acelga también, rellenas de arroz amarillo, algo que no me había tocado ver en la comida árabe. Las papas ésas sí están muy grasosas, pero son lo de menos.

Los kipes, muy sabrosos, rellenos de carne molida, y más el amarillo, que es muy crujiente. Especulamos sobre de dónde vendría el color, si sería harina de maíz, pero según el señor Abbas es una mezcla de cereales y granos especial.

Lo que no nos terminamos lo pusimos para llevar y, ¿por qué no?, incluimos algunos falafeles más para el camino (tres bolitas por ¡5 pesos!).

Me preguntaba, dada su buen sazón, por qué el changarro no es un establecimiento más vistoso, pero según me contó Abbas, tiene clientes diaros, que “no están contentos si no vienen por su comida” (le sugerí incorporar cordero, pero el estilo iraquí es más de pollo, que se vende más y sus comensales ya están acostumbrados).

Incluso en los seis años que tiene ya en Monterrey lo han visitado chefs para preguntarle sus recetas, las cuales se guarda. Un par de perlas de sabiduría culinaria sí soltó: siempre busca ponerle algo diferente a su comida, y entre más tostada y crujiente, más rica sabe.

Definitivamente es un lugar para volver, tanto por la buena comida como por la interesante conversación de su dueño, a ver si un día consigo que me revele el secreto de su sazón.

¡Hasta el próximo corte!...

lunes, 6 de julio de 2015

The Secret Donut Society



Calzada San Pedro Norte 108, Col. Del Valle, San Pedro

facebook.com/thesecretdonutsociety

Precios: medios

Por Santoku

“Declaro mantener vivo el secreto”. Con este juramento uno es admitido en el culto más hermético y dulce del norte de México: la Sociedad Secreta de las Donas.

The Secret Donut Society es una iniciativa muy original que rápidamente se ha viralizado y acaparado la atención tanto de los fans como de los curiosos.

Comenzó vendiendo solamente vía redes sociales, pero ahora ya cuenta con un “local”.

Su cuartel se encuentra sobre Calzada San Pedro, al lado del Vips, en una plaza donde está una mueblería.



Por supuesto, la sociedad no se anuncia en el exterior, uno tiene que entrar y hallar la pista que te invita a pasar al fondo, al sótano, donde está la cámara de los secretos.

Una vez dentro del cuarto blanco, con mínima decoración y sólo una cámara vigilándote (imaginen el confesionario de Big Brother), una voz omnipotente te invita a realizar tu pedido.



El menú está ahí, oculto dentro de un libro de la Revolución Mexicana, con separadores que indican en qué páginas están escondidas las donas que puedes elegir.

Ya que decides, te acercas a la ventanilla y empieza el ritual de iniciación. Aparece un cajón donde depositas tu dinero (al momento sólo se podía pagar en efectivo, pero ya estaban instalando la terminal para tarjeta) y esperas la indicación.

Entonces se abre la puerta secreta e inicias el viaje al fondo del Sancta Sanctorum de la masa frita y glaseada.

Caminas a un cuarto oscuro, laberíntico, lleno de globos y maniquíes, y al final del viaje das con un pedestal donde te espera tu pedido. Lo recoges y regresas por donde viniste, el mismo cajón tiene tu cambio, lo tomas y te retiras.

Te piden entrar sin celular, peeeeero... aquí en Al Filo de la Mesa conseguimos meter una cámara escondida para captar la experiencia:



¿Y las donas? Están muy ricas. La masa no es nada del otro mundo, pero te las dan calientitas y suaves. Lo rico son los topings, que les dan el toque diferente y mucho atractivo visual.



Las hay con manzana, plátano, pedazos de chocolate, M&Ms, tocino, nuez... según la ocurrencia de los maestros secretos de las donas.

The Secret Donut Society es un culto cuyos miembros van en aumento. Viven entre nosostros, se ven como nosotros, pero los hermana el juramento de mantener vivo el delicioso secreto de las donas.

¡Hasta el próximo corte!

martes, 26 de mayo de 2015

Kebabes by Lahm




Anillo Periférico 1300-10, Plaza Platino, Col. Colinas de San Jerónimo, Monterrey

Ave. Del Estado 205-C, Col Tecnológico, Monterrey

Río Orinoco 126, Centrito Valle, Col. Del Valle, San Pedro

www.kebabesbylahm.com.mx

facebook.com/KebabesByLahm

Precios: accesibles

Por Santoku


Ya hacía falta un buen sitio para comer kebabs en Monterrey.

Para quien no lo sepa, un “kebab” es un plato de inspiración turca que consiste en carne de cordero asado en “trompo” con verduras, salsa de yoghurt envuelto en un pan muy delgado, como una tortilla de harina. Es una comida callejera muy común en europa.

También existe la versión griega, el “gyro”, que es en pan pita más grueso.

Kebabes... cuenta ya con tres sucursales muy socorridas para quienes buscan sabores mediterráneos con algo de fusión mexicana, porque, como es común en nuestra querida ciudad, algunos platillos están “anorteñados” (¿cuándo llegará un restaurante que no lo haga?).

En esta ocasión visitamos la sucursal de San Jerónimo. De entrada saboreamos unas Greek Fries, que son papas a la francesa con queso feta, deliciosas. Las sazonamos con las salsas que sirven al centro: jalapeño verde, jalapeño rojo (muy picante), salsa agridulce y mayonesa con chipotle. Eché en falta la catsup, deberían ofrecerla sin tener que pedirla.



De comer nos fuimos por el Kebab clásico, con carne de cordero, el cual anorteñamos con queso y aguacate, y que además incluye lechuga, tomate, papas a la francesa dentro del envuelto y tzatziki, que es una salsa de yoghurt con pepino, la cual se nota bastante, está rica, pero la preferiría más cremosa.



Las papas a la francesa adentro son un toque muy bueno, aunque no estaría mal que las sirvieran también como acompañamiento (un buen kebab acompañado de un plato de papas con bastantes salsas es glorioso).

Los kebabs también pueden ordenarse de trompo de sirloin o mixto (res+cordero).

Pero así como probamos algo clásico, fuimos también por algo más fusión, como los tacos de trompo de sirloin, con queso. Es una regiolada total, pero están exquisitos.



Imagínense el sabor de una campechana (trompo + sirloin), pero una sola carne, no se puede pedir más. Los devoramos.

Kebabes by Lahm sirve también gyros y “kebabowl” (los ingredientes del kebab, pero sin pan, servidos sobre una cama de arroz y fideos). Va para volverse un sitio que visitaremos frecuentemente, para variarle un poco a los tacos de trompo.

¡Hasta el próximo corte!...

lunes, 18 de mayo de 2015

Taller Vegánico



Plutarco Elías Calles 419, Col. Tampiquito, San Pedro

www.tallerveganico.com
facebook.com/taller.veganico

Precios: accesibles

Por Santoku

Pásale al talller, te arreglamos el carro y mientras esperas cómete un taco... de romeritos.

Dejemos de lado un rato las carnes asadas y hamburguesas, el Taller Vegánico, ubicado en un local automotriz, ofrece platillos veganos 100 por ciento con ingredientes naturales (nada de imitaciones de carne hechas con soya, etc.).

Llama mucho la atención que en medio del ambiente rudo, lleno de metal, palancas y aceite de motor, se encuentre esta esquina naturista, amable, frecuentada por hipsters, hippies y entusiastas de la cocina alternativa.

Vayamos a lo que venimos, la comida. De tomar pedimos aguas frescas, de limón y hierbabuena, y naranja con piña, muy refrescantes las dos y, por su sabor, sin endulzantes añadidos.

Pedimos los tamales de frijoles, champiñones y espinacas. Te sirven dos, de muy buen tamaño, el relleno está muy sabroso, aunque la masa algo insípida, pero está bien porque es suave y permite que saborees mejor el resto de los ingredientes. Lo acompaña una crema de coliflor, que es más bien un consomé de verduras, servido en taza.



La hamburguesa árabe es una agradable sorpresa, esta hecha de garbanzo molido (falafel), y lleva humus, aguacate y tabulé (“pico de gallo árabe”). No sabe a carne (no tiene por qué, ni lo intentan), pero es igualmente deliciosa y llenadora. La acompañan con una brochetita de papas galeana perfectamente sazonadas con chile y especias.



De postre degustamos el pay crudo de mora, que es basicamente moras molidas compactadas sobre una base de nueces trituradas y luego todo congelado, muy rico aunque por la helada viene duro. Lo acompañamos con un té verde natural.

También comimos el taco de plátano, que es una tortilla de harina integral con plátano y crema de cacahuate, suena a un antojo que te harías en tu casa y por mucho menos de lo que te cobran, pero igual está bueno.

Por cierto, los sábados suelen invitar chefs a cocinar platillos ajenos al menú, veganos por supuesto, en sus cenas. Puedes apuntarte a participar en su página web.

Si buscas un lugar para comer sano, delicioso y que no se suba al tren del... simple novedosismo, el Taller Vegánico es una excelente opción para probar algo diferente.

¡Hasta el próximo corte!...

lunes, 27 de abril de 2015

The Food Truck Palooza



Antes Casino Revolución, ahora Mercado El Estacionamiento (Alejandro de Humboldt, 1001), domingos.

Precios: accesibles a medio-altos.

Por Santoku

De un rato acá se han estado dando varios eventos “troqueros” en la ciudad. El Food Truck Palooza saca de su ruta a 10 propuestas culinarias callejeras para ofrecer comida para todos los paladares en un ambiente familiar que incluye actividades para los niños y proyección de películas.

La aventura del día era probar lo más posible. ¡Comenzamos!

Gaucho 66

facebook.com/Gaucho66FT

Propone sándwiches, hot dogs y hasta quesadillas, con inspiraciones internacionales. Nos decidimos por el “Percherón 66”, que es un burrito de arrachera con queso y chutney de piña-mango, en tortilla de harina gigante con chipotle.



La fusión mexicana-india es sabrosa, el sabor de la carne y el chutney se mezclan bien. El sabor picosito de la tortilla se siente. Un poco de más sazón a la carne le vendría fenomenal. Eso sí, las papas galeanas en salsa verde que lo acompañan están para chuparse los dedos.



Pueden ir a visitarlo en la calle Alejandro de Humbolt, atrás de las Hamburguesas del Río de Constitución.

London Hay

Facebook: London Hay Food Truck

A simple vista, esta troka decorada como la bandera del Reino Unido haría que uno piense que sirven comida que los Principes de Gales degustarían (si anduvieran a pie), pero al menos ese día su menú consistía en tacos y tostadas de mariscos muy mexicanos.



Sin embargo, en su página muestran que también suelen servir el clásico pescado empanizado británico, el cuál esperamos degustar más delante.

Probamos los tacos de camarón norteño en tortilla de harina y el Gobernador de pescado, éste en maíz. También una orden de “chips” (papas fritas), para paladear algo británico.



El Gobernador estaba sabroso, la tortilla amarilla suave y bien relleno de queso con pescadito guisado. Pasó la prueba.

Pero el de camarón norteño es otro boleto... imaginen una discada, pero de camarón, con salchicha, chiles, etc. Muy rico, aunque a la tortilla de harina le faltó calentarla más. Acompañamos ambos tacos con la salsa y pico de gallo que ofrecen.

Las “chips”... nada del otro mundo. Papas cortadas a mano y freídas en aceite, su textura es muy suave, saben darles el punto, pero el sabor deja mucho que desear, un poquito de sal no les haría mal.



Si quieren visitarlos, los encuentran en el Antiguo Camino a Santiago, frente a la Colonia El Vergel, allá muy al sur de la Ciudad.

Entrepan

facebook.com/entrepanmx

Especialistas en sándwiches, ellos mismos curan o asan las carnes que emplean. Nos decidimos por el “Texas”, que lleva brisket, tocino, queso monterrey jack, cebolla caramelizada y aderezo bbq, en pan batard.



El sabor es muy bueno, el pan crujiente (aunque en la opinión de algunos resultaba muy duro), el tocino en su punto y la carne de buen sabor.

Se ve imponente y llenador, no nos lo acabamos en una sentada. Eso sí, hay que comerlo caliente, porque si la carne se enfría el sabor se reduce bastante y es difícil de comer. Lo acompañan papas a la francesa sazonadas muy sabrosas.



Pueden ir a visitarlos en Calzada San Pedro, en Miravalle, del lado de Monterrey.

Los Porcos

Facebook: Los Porcos

Los expertos en puerco, desde su “Puercomóvil” ofrecen tortas y sándwiches, con toque parrillero en la tradición del ahumado bbq.



Irónicamente, lo que degustamos fue su única torta que no es de cerdo: la de costilla de res jugosa.

Y ésta hace honor a su nombre, la carne es deliciosa, suavecita, como barbacoa. La sirven en bolillo con lechuga, repollo y cebolla, y añadimos salsa jalapeño-mango. La acompañaban papas a la francesa con paprika, deliciosas también.



La torta de Los Porcos fue sin duda lo mejor que probamos esa tarde ¡y ni siquiera hemos probado su especialidad! Si así está la res... ¿cómo estará el cerdito?

Los buscaremos para averiguarlo, en una que los pesquemos por sus múltiples roles por la Ciudad.


La Cochina

Facebook: La Cochina

Otro de puerco, éste centrado en cochinita pibil y chicharrón en salsa verde. Venden tacos, tortas y hamburguesas.



Probamos la orden de tacos (6) surtidos, tres y tres. Éstos vienen en tortilla de harina integral, suavecita, muy buena, no le hace que estuvieran chiquitos, sirven como para botanear.



La cochinita y el chicharrón ambos resultaron deliciosos y más con la cebolla morada encurtida que los acompaña. Los sazonamos con su salsa de habanero, que tiene la particularidad de hacer que pique, pero sin quitarle sabor a la carne.

Los pueden hallar en Mitras Centro, en la calle Yuriria, a un lado de la Facultad de Medicina.

El Vietnamita

Facebook: El Vietnamita Food Truck

Su apuesta es la comida con toque oriental estilo Vietnam. Fue una propuesta interesante entre tantas hamburguesas y sándwiches, aunque también sirven sus propias tortas.



Para probar algo diferente pedimos su “stir fry”, que es un plato compuesto de fideos chinos con carne, cacahuates y verduras salteadas encima. Nos decidimos por el de pollo.

De entrada no se veía muy apetitoso, le faltaba color, el fideo quedaba sepultado bajo una montaña de pollo, cacahuates y cebolla (la cual es excesiva, podrían servir un poco menos de ésta), además de que añadirle lechuga iceberg al menos a mí no me parece atractivo. Olía extraño, también.

Pero al probarlo la verdad está muy sabroso, el cacahuate le da un sabor y un toque crujiente muy particular, y los fideos una vez que llegas a ellos entre tanta cebolla son muy buenos. Lo acompañan cuatro salsas a escoger: dulce, picante-dulce, picante y sriracha.



Tiene puntos por afinar, pero es otra opción interesante de Food Truck.

Están estacionados en Plaza Las Villas, en Av. Garza Sada allá pasando Lázaro Cárdenas al sur.

Urbanic Food Factory

facebook.com/UrbanicFoodTruck

Esta troka la probamos de pasadita. Cuentan con hamburguesas, hot dogs, sándwiches, burritos y ensaladas.



Saboreamos su hamburguesa “Old Fashion”, que lleva carne de sirloin con queso monterrey jack, jamón, cebolla caramelizada con tocino, tomate, lechuga, pepinillos y cebolla morada.



Estaba muy sabrosa, sabe a lo que tiene que saber una buena hamburguesa al carbón. Las papas a la francesa que incluye también pasaron la prueba.

Pueden ir a buscarlos en Av. Paseo de los Leones casi llegando a Gonzalitos, a un lado del Club de Leones.

Los que faltaron.

Lamentablemente por falta de espacio (en el estómago) quedaron fuera de la degustación Korova, Don Krakus y Señor Truck, esperamos encontrárnolos pronto en otro evento o rolando por las calles de Monterrey para hacer nuestro análisis.

Por ahora hasta aquí llegamos, ojalá que continúen en la Ciudad estos eventos que permiten degustar varias propuestas culinarias callejeras y no queden, como seguimos teniendo la impresión, en una moda pasajera.

¡Hasta el próximo corte!

domingo, 22 de marzo de 2015

The Food Box



Plaza Tanarah, Vasconcelos 345 Ote L-241 Col. Santa Engracia, San Pedro

Precios: medios-altos

Por Santoku

The Food Box se une a la tendencia (¿o moda?) de restaurantes “casual gourmet” que abrieron sus puertas en los últimos años, principalmente en el área de San Pedro. Se caracterizan por servir hamburguesas, sandwiches y otros platillos clásicos, con un toque diferente y en algunas ocasiones ofrecen creaciones de autor.

Visitamos la sucursal de Plaza Tanarah atraídos por el ruido que hace en redes sociales, con su eslogan de “la hamburguesa perfecta”, a ver si era cierto.

Food Box sirve además sopas, ensaladas y sandwiches, que he escuchado que son bastante buenos. Manejan el concepto de “boxes”, paquetes que se arman con un plato fuerte, una sopa o ensalada y una bebida. En esta ocasión hablaremos exclusivamente de las hamburguesas, que fue lo que comimos.

Éstas vienen servidas en una pequeña bandeja para horno, acompañadas de papas a la francesa sazonadas dentro de un cucurucho de papel. Las acompañan con una mayonesa con chipotle muy rica, aunque si quieres catsup u otro aderezo lo pueden traer, como la mesera amablemente nos ofreció.

Degustamos primero la “Lewis”, que lleva carne molida marinada con receta secreta, queso chihuaha regional, queso cheddar, chipotle-mayo, catsup, aros de cebolla en tempura de cerveza, espinaca orgánica y tomate.




La Lewis pasó la prueba, el marinado de la carne hace que esté jugosa y el sabor es bastante bueno (aunque no sé que tan “secreta” sea la receta del marinado, en otro lugar probé unas tortas de pierna de cerdo adobada y el sabor era muy similar). El aro de cebolla le da un toque muy particular porque el sabor se mezcla con la carne bastante bien. Eso sí, los quesos ni se sienten.

La otra hamburguesa que pedimos fue la “Piper”, que lleva carne con mezcla de chile serrano y miel, queso chihuahua, queso cheddar, tocino, lechuga orgánica, tomate, cebolla y aderezos.



Sobre ésta, fue una decepción. No sabe mal, pero la carne estaba reseca y se desbarataba muy fácilmente, y si no me dicen que tiene serrano no me entero, no pica ni tantito. El tocino lo sentí cocido de más, pasado de punto, y de nuevo los quesos ni se saborean.

Hay tres aspectos clave a evaluar de una hamburguesa, en orden de importancia: sabor, firmeza y presentación. En sabor la Piper apenas pasa, no te provoca nada especial; en firmeza reprueba porque es difícil de comer cuando la carne se cae a pedazos por los lados (mancharse puede ser divertido, es parte de la magia, pero sólo cuando lo que te comes es realmente delicioso), y en presentación sí aprueba, luce apetitosa, de hecho al servírtela te dan ganas de devorarla ya... pero una vez la comes se acaba el sentimiento.

Para desquitar esto pedimos de postre unas malteadas, probamos la de vainilla y la de cookies and cream (originalmente quería la de Bocanegra con chocolate belga... pero no tenían chocolate, fail).

Y fueron otra decepcición.

Aclaro que no tienen mal sabor, el punto es que saben a leche y ya. Nada de rastro de vainilla, si acaso un pedacito de galleta en la otra pero nada de su sabor. Cito la queja tal cual de mi acompañante (que sabe muy bien de lo que habla): “es una patética excusa de malteada”. Nos las tomamos sólo porque nos costaron caro (65 pesos).


Quiero regresar a The Food Box más delante y probar el resto de su menú, tengo la esperanza de que sea mucho mejor, o quizá nos tocó un mal día en su cocina. Pero por ahora, el local y su comida distan de ser “perfectos”: mucha inversión en imagen, pero ya.

¡Hasta el próximo corte!...