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jueves, 15 de diciembre de 2016

El Romero



Av. Adolfo Ruiz Cortínez 6431, entre calles Alfa y Beta, Col. Villa Cumbres, Monterrey

Precios: baratos (comes con menos de 100 pesos)

Horario: jueves a domingo de 7:00 pm a 2:00 am

Por Santoku

El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija... De El Romero no sabemos si da buena sombra, y menos de noche, pero quitar el hambre eso sí lo hace muy bien.

Este puestito en Ruiz Cortínez, frente a una carnicería de ésas que hacen chicharrón prensado, ofrece para los desvelados del fin de semana su buena dosis de tacos, tortas y hamburguesas.



Luego luego le hicimos ojitos a una campechana, que ofrecen en presentación chica, mediana o grande (burrito). De acuerdo al nivel de hambre, fue el tamaño que escogimos, ya se imaginarán cuál...



El burrito (80 pesos) está muy bien servido, tortilla aguantadora, la carne está rica y de una vez te le pueden echar todo adentro para que no lo andes deshaciendo: piña, cebolla, cilantro, guacamole.

Lo aderezamos con la clásicas salsas verde y roja de cualquier taquería decente. La roja es la buena aquí.



De una vez, aprovechamos para probar los piratas, en tamaño mediano. No le pide nada a uno grande, si nomás quieres calmar el hambre funciona, y si quieres llenar para eso te ofrecen la promoción de 2 por 80 pesos.



La carne está sabrosa, muy buen sabor, cumple el estándar taquero. Te lo acompañan con cebollita asada como debe ser.



Ya pa' que amarre, nos pedimos una hamburguesa porque YOLO. Su sabor es bueno, típico de burger de colonia, lo más destacable es el pan, que está bastante bueno, suave y con un saborcito a mantequilla.



Trae lo usual: carne, queso, jamón, aguacate, y te la acompañan con chilitos y zanahorias en vinagre. También hay promociones de 2 por 60 pesos, o 3 por 80.



¿Volveríamos? Sí, es buena opción para caer de madrugada a cenar, para quienes trabajan hasta tarde o andan de fiesta. Si andas por el rumbo, dale chance.

Recomendamos: Campechana, pirata o gringa, pero en presentación de burrito con todo.



Buen sabor de boca nos dejó El Romero, lo visitaremos pronto cuando volvamos a andar... al filo de la mesa.

¡Hasta el próximo corte!...

sábado, 12 de noviembre de 2016

Deadpool Chimichangas



Sólo en eventos especiales.

Precios: accesibles (comes con menos de 100)

facebook.com/dpchimichangas

Por Santoku

¡CHIMICHANGAS! De la ficción a la realidad, el platillo favorito del antihéroe con más actitud salta de los cómics a la calle en el food truck de Deadpool Chimichangas.

Y debía ser en Monterrey, pues de aquí son los ilustradores que se encargaron de imprimirle su sello locuaz y extravagante al mercenario malhablado; y el gusto por las delicias mexicanas fritas entra en el paquete.



La troca del “Señor Piscina de la Muerte” aparece solamente en eventos como la convención de cómics. Evolucionó de ser un carrito de tacos, en plan madreada, a en una ocasión un camión de 10 metros de largo. Su logo es cortesía de un artista neoyorquino fan del personaje.

Aquí puedes encontrar tres tipos distintos de chimichangas (65 pesos): la original, que es un guiso en chile morita, la de chorizo con salsa roja, y la de chicharrón en salsa verde.



Probamos primero la original, que está deliciosa, picosita, con la fritura uniforme, rellena de tu guiso, frijoles y queso, y te la cubren con cebollitas y las salsas de tu preferencia (verde o roja).

La acompañan papas galeana bañadas en una salsa de chipotle, chile de árbol y limón, que sí pica... pero rico. Te quejas pero quieres más.



Tan bueno estaba que necesitábamos saber la receta... ¿cerdo? ¿cordero?... ¿¿caballo?? ¡NO! Es soya... ¡nos engañaron", tan delicioso comimos que ni nos dimos cuenta que nos estaban llevando al lado vegetariano. Una movida digna de Deadpool.

También probamos la versión de chicharrón en salsa verde, que ésta sí trae carne de verdad. Igual, todo muy sabroso, la salsa no pica tanto como esperábamos, pero es lo de menos.

¿Volveríamos? ¡Claro! Nomás que nos avisen dónde van a estar para irlos a alcanzar. Una sola recomendación les hacemos: ya que su producto es de soya, estaría bien que avisaran para la gente que es alérgica, sabemos de casos que no han terminado bien. Lo demás, su cocina es simple, callejera y deliciosa, para matarla, revivirla y repetir. Por cierto, para quienes quieran las chimichangas seguido, nos cuentan que está en proceso llevarlas a una troca más establecida... pero ya les contaremos en su momento.

Recomendamos: Como en las películas, la original es siempre la mejor. Igual con la chimichanga, prueben ésa antes de las demás.



Fue una comida picosa, grasosa y... ¿sexy? como el personaje. Las Deadpool Chimichangas nos dejaron satisfechos, ahora sabemos por qué las filas interminables para disfrutarlas en las convenciones. Esperamos volverlos a ver pronto para seguir... al filo de la mesa.

¡Hasta el próximo corte!...

martes, 16 de agosto de 2016

El Guayabo



Industrias del Oriente 4105, Col. Villa Española, Guadalupe

Precios: accesibles (menos de 200 pesos)

Horario: Lunes de 7:00 pm a 11:00 pm; miércoles a sábado de 1:00 pm a 10:00 pm; domingo de 12:00 pm a 9:00 pm; martes cerrado

facebook.com/elguayabomty

Por Santoku

Hicimos un viaje fuera de nuestros rumbos habituales para probar los frutos de El Guayabo, en la zona norte de Guadalupe. Y por frutos nos referimos a los del mar, pues este restaurante se especializa en mariscos con un toque de fusión oriental.


El establecimiento está montado en una casa de la colonia Villa Española, con mesas y hasta la cocina implementadas en el área de la cochera, con vista a la calle para no perder el barrio.



La decoración es muy agradable, con pinturas relativas al océano. Cuentan con pantallas para ver eventos deportivos y abanicos para aguantar el calor en estos días de canícula.



Fuimos a la hora de la comida y alcanzamos lugar, nos dicen que más noche se llena, pero desde temprano empezó a llegar gente y había quienes esperaban de pie para que les asignaran mesa.



Nos trajeron el menú y en lo que ordenábamos aprovechamos para darle un llegue a las tostadas con chía y ajonjolí que ponen al centro, acompañadas de salsas de chipotle y otra de guacamole picosita. Por cierto, todos los botes donde te sirven las salsas y condimentos son reciclados.



Para beber elegimos aguas frescas, una de limón y otra de jamaica, muy refrescantes las dos, con mucho hielo, en un “mason jar” de a litro. Les agregaron pedacitos de fresa.




Pero si traes sed de la mala también tienen cervezas, incluso de su marca propia, y para esos casos en que la sed es de la realmente peligrosa hay caguamones.

Era difícil decidir qué pedir: tienen tacos, tostadas, caldos, arroces... ah, y los lunes hacen sushi que venden en el mercado de Pedregal de Lindavista.

Los elegidos fueron tres tacos. Empezamos con el Shile Shilaca, en tortilla de maíz, que lleva chile chilaca (obviamente) relleno de queso, camarones, ensalada de col morada y cebollita encurtida. Está delicioso y de muy buen tamaño, bastante llenador aunque se batalle para metértelo en la boca.

También estuvo el taco Capone, igual en maíz, al que le ponen costra de queso, camarones capeados, col, cebolla encurtida con chile morita y semilla de mostaza. Otro éxito, y el capeado de los camarones es especialmente rico.

Pero de los tres el que más nos gustó fue el Mediterráneo, que es en tortilla de maíz con costra de queso, camarones a la plancha, pesto de la casa, alfalfa y cebollita. La mezcla de sabores es excelente, no se parece a otro taco de mariscos que hallamos probado antes y nomás por eso ya es razón para repetir la vuelta.



Para sazonarlos pedimos alguna salsa “que sí picara”, y en un santiamén nos trajeron todo un repertorio de aderezos: de serrano, de chile morita, salsa macha, y aceite de habanero. Nuestra favorita fue la macha, que da un muy buen toque. Aguas con la de serrano para los de lengua sensible.

Pero no sólo de tacos vive el hombre, sino del resto de delicias que su antojo le pide. Para rematar pedimos algo del apartado de arroces, nada menos que el Fat Bastard, llamado así por “No tener madre”.

Este leviatán hecho por los dioses está compuesto de arroz frito con verduras... y camarón... y pulpo... y aguacate capeado... y chicharrón de pulpo... y chicharrón de cerdo... y tocino... ¡no inventes!, es EL arroz.



No se dejen engañar por el recipiente pequeñito donde viene, está bastante bien servido y quedas como un rey. Un buen detalle es la brocheta que arman encima con el pulpo y el aguacate.

¿Volveríamos? Si a estas alturas de la reseña no han deducido que la respuesta es SÍ, algo hicimos mal. Este lugar es una joya escondida en las profundidades de Guadalupe, si no eres del rumbo vale la pena totalmente que te avientes el viaje hasta allá. De todas formas tienen pensado abrir más sucursales, quizá en el Centro, quizá en San Pedro, estaremos pendientes. Además de la comida deliciosa la atención es muy buena, siempre estuvieron al pendiente, el ambiente es totalmente “raza” y familiar. El único detalle fue al traernos la cuenta, sólo nos apuntaron el total, no estaría mal desglosarlo con cada platillo y su precio para cuando vas en grupo y cada quien paga lo suyo.

Recomendamos: El taco Mediterráneo o el arroz Fat Bastard. Y nos cuentan qué tal.

Da gusto ver a gente que ama la cocina y con ganas de abrir su restaurante, así sea en la casa propia en medio de la colonia, total si la comida es buena (que lo es), la gente vendrá (y sí viene...).

Agradecemos a El Guayabo por acogernos bajo su sombra, alimentar nuestro estómago y corazón, nos dejaron totalmente.... al filo de la mesa.

¡Hasta el próximo corte!...

viernes, 8 de julio de 2016

Azul Restaurant Bar




Av. Pablo Livas 2204, Col. La Pastora, Guadalupe (Dentro del Estadio BBVA de Rayados, entre Puertas 1 y 10,  segundo piso)

Precios: medios a altos (125-250 pesos en promedio, pero algunos cortes de carne en 900)

Horario: Lunes a jueves, de 1:00 pm a 1:00 am; viernes y sábado de 1:00 pm a 2:00 am; domingo de 9:00 am a 12:00 am. (En días de partido abren de 1:00 pm a 4:00 pm, luego cierran hasta después del juego y al terminar reabren hasta las 2:00 am).

facebook.com/azulrestaurantbar

www.azulrb.com

Por Santoku

En la mesa y en la cancha, como buenos Rayados, así se describen en el Azul Restaurant Bar, ubicado en el corazón del Estadio BBVA.



La entrada está algo escondida, sólo hay un letrero discreto junto a una puerta que te lleva a un filtro de seguridad antes de pasar al elevador. En el segundo piso se encuentra el restaurante más futbolero de la ciudad.



El ambiente es tipo bar, pero puedes llevar a toda la familia, como algunos aprovecharon para mostrarle a los niños la estupenda vista de la cancha. La decoración, obviamente, es albiazul, con fotos de los jugadores y camisetas memorables enmarcadas.





Pasemos a la comida. Aquí se especializan, por un lado, en cortes de carne (entre 280 y 990 pesos, según qué pidas), y por otro en mariscos. Hay tacos, tostadas, ceviches, aguachiles, además de bebidas preparadas.

En la mesa te ponen para botanear totopos, que vienen en bolsita que tú mismo abres y sirves. Es un detalle curioso, pero al menos así sabes que no han sido manoseados antes. Los acompaña una salsa molcajeteada picosita, muy buena, que luego usamos para dar más sabor a nuestra cena.

Nos fuimos al apartado de los tacos. Puedes pedir surtido, cada tres te cuestan 125 pesos. Al traerlos nos sorprendió que eran tortillas taqueras amarillas normales, nos pareció poco para el precio.



Ordenamos uno Del Estadio, que es chicharrón de camarón con ensalada de col encima. Los camarones estaban muy sabrosos y crujientes, pero traían muy pocos y, sorpresa, no traía la ensalada de col. Al parecer no tenían, porque a otras personas que también los pidieron tampoco les pusieron, aunque nunca lo explicaron.

También incluimos un taco Portero,  de pulpo marinado con frijoles refritos. Éste sí venía bien rellenito, lo disfrutamos mucho.

El último fue un taco De la Afición, que es de arrachera con queso gratinado, cebolla asada y guacamole. De igual forma la carne estaba perfectamente sazonada y suave, y bien servido. El aguacate venía a un lado.

Con tres tacos obviamente no íbamos a llenar, así que pedimos el empalme Clásico (75 pesos por pieza). Es de arrachera con “frijoles regios”.



Su sabor no es malo, de nuevo la carne es deliciosa, pero los frijoles, aunque ricos, no saben a nada del otro mundo. Viene en tortillas amarillas taqueras también, que se despegan muy fácil y están muy secas, cuando la magia de un empalme es que sude la manteca.

Lo sirven sobre una cama de lechuga picada que no entendemos cuál es su función más allá de ser una ensalada hipersencilla, que estorba algo al comer. Por otro lado, la cebollita encurtida que le ponen encima sí le da un punch bastante sabroso. El plato alargado donde lo sirven se ve excesivo para un solo empalmito.

¿Volveríamos? Sólo si nos invitan, ya que aunque la sazón es bastante buena, las porciones y los precios no los ayudan. Además, al menos en esta ocasión el servicio estuvo medio flojo, éramos un grupo grande y entre los dos meseros se hicieron bolas, uno no sabía qué era cada orden y no atendieron a la primera la petición de una persona de no ponerle frijoles a sus tacos (porque llevan manteca y es alérgica).

Recomendamos: Cualquier platillo que tenga arrachera está delicioso, y el taco Portero tampoco está nada mal.


El Azul Restaurant Bar es un sitio enfocado para los Rayados de corazón. Si quieres ir a comer rodeado de azul y blanco, y de tus ídolos del balón, es para ti, la vista que tienen de la cancha es espectacular. Nosotros, en cambio, seguiremos en busca de lugares que nos dejen... al filo de la mesa.

¡Hasta el próximo corte!...


lunes, 20 de junio de 2016

La Barbacha Regia de Don Rogelio



Sábados: Esquina de Pico de Orizaba con Iztaccíhuatl, Col. Urdiales, Monterrey (en el mercadito  del parque frente a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen).

Domingos: Guanajuato 5014, esquina con 2 de abril, Col. Independencia, Monterrey (en el mercadito del Santuario de Guadalupe).

Precios: baratos (7 pesos por taco)

Horario: Sábado y domingo, de 7:00 am a 2:30 pm

Facebook: Barbacha Regia

Por Santoku

La barbacoa es toda una tradición regiomontana. Es levantarte el domingo todo desmañanado y/o crudo y lanzarte por unos buenos taquitos, regresar a casa, dormir un par de horas más y luego pararte a calentar y almorzar.

Cada quien tiene su puesto favorito, y la pelea por ser “la mejor” es constante. Esta vez le dimos la oportunidad a La Barbacha Regia de Don Rogelio, que dicen que una vez que la pruebas no querrás otra.

Llegamos al mercadito de Urdiales el sábado a media mañana y ya había suficiente fila, y dicen que más temprano o el domingo es más larga.



Ésta es una verdadera “foodtruck”, de las originales, antes de que los hipsters las pusieran de moda en la ciudad. Es una pickup adaptada con todo lo necesario para atenderte desde ella.



Además instalan mesas alargadas de metal donde te puedes echar tus tacos (7 pesos por pieza), aunque parado. Es más cómodo en la Independencia en domingo, donde tienen sillas.

Preferimos entonces pedir por kilo (220 pesos) y comer en casa de un amigo a la vuelta, aparte de que para los kilos casi no había fila. El paquete incluye tortillas de maíz amarillas, de las taqueras, salsa verde, cebollita y cilantro. Aparte compramos un paquetito de tortillas de harina (15 pesos).



Nos cuentan que al mes venden alrededor de 2 toneladas de barbacoa, sólo trabajando dos días a la semana. Viendo los botes de 70 kilos que se manejan para repartir cada día, sí me lo creo.



Ya bien cargados nos fuimos a la casa a desayunar en el patio, calentamos tortillas en el asador y empezamos a disfrutar.




No sé si es la “mejor de la ciudad”, pero de que es excelente, lo es. El puro olor de la carne ya te alimenta y con la pura grasita al abrir el envoltorio ya se te antoja. Taqueamos hasta que no pudimos más, y hasta sobró.





La salsa, muy rica, sin que picara de más, le dio sabor a nuestros tacos. Igual que la cebollita picada, porque el cilantro que trae es casi inexistente, podrían meter más de éste.




¿Volveríamos? Claro que sí, siempre y cuando nos levantemos, pero sí. Es una excelente opción para barbachear y de paso curiosear algo en el mercadito. Es barbacoa de la buena, grasosita, de buena consistencia y excelente sabor. Lo único es que no soy tan fan de comerla con tortilla taquera, prefiero las blancas recién hechas o de plano en harina.

Recomendamos: Que vayan y punto.

Muy buen descubrimiento La Barbacha Regia de Don Rogelio, nos estaremos viendo de nuevo pronto. Le perdonamos el enorme mal de puerco que nos dejó, pues tras este almuerzo da gusto echarse una buena siesta para descansar el finde, por supuesto... al filo de la mesa.

¡Hasta el próximo corte!...

lunes, 25 de abril de 2016

La Misión de Zacatecas



Calle América 590 Sur, esquina con Matamoros, Centro, Monterrey

Precios: accesibles (a 13 pesos la pieza)

facebook.com/lamisiondezacatecasoficial

Horario: Martes a jueves, de 12:00 pm a 10:00 pm; viernes a domingo, de 12:00 pm a 10:30 pm

Por Santoku

Esta vez la misión fue echarnos unos buenos antojitos en los límites de Obispado con el Centro, en La Misión de Zacatecas.




Este restaurante, que sirve enchiladas, tacos, flautas, gorditas, entre otros platillos típicos de nuestra cocina callejera, originalmente era atendido por monjas, y aunque ya no lo regentan, la mano santa sigue notándose en su cocina.



Mientras ordenábamos, atacamos los totopos que ponen al centro de la mesa, acompañados con salsita de aguacate. El mesero los rellenó cuando nos los acabamos, ya que traíamos mucha hambre; era un tipo bien serio, pero al menos nos atendió muy bien.

Su platillo estrella son las enchiladas, que a diferencia de otros sitios no las sirven en tortilla roja, sino en blanca, pero remojada en salsa de chile rojo, lo que les da un toque muy propio y rico. Las sirven bien rellenas de queso y puedes elegir con o sin cebolla, el mesero te pregunta.



El plato tradicional es de cinco piezas, puedes pedir de lo mismo o combinado, todo te sale en 65 pesos (13 la pieza). Si completas la orden de cinco te incluye papas guisadas, lechuga y chiles toreados.

Además de las enchiladas, probamos los tacos, que tienen dorados y de harina.

Los dorados fueron de papa con deshebrada, muy rica, aunque podría ser algo más jugosa. De los de harina nos fuimos por los de picadillo, excelente y llenador, todo lo que esperas de un taquito “de fonda”.

También nos dimos la vuelta por las gorditas. Una fue de tinga de res, muy sabrosa, pero la que se lleva las palmas es la de cueritos en salsa verde.



Ojo, no soy nada fan de los cueritos, pero la combinación de la textura de éstos con la salsa picosita los hacen bastante adictivos, es como el primo raro del chicharrón, pero en el buen sentido.

Por último, las flautas también pasan la prueba, están bien doradas y crujientes y las bañan en salsa de aguacate y crema, como debe ser.

¿Volveríamos? Sí, el lugar es acogedor, la comida es buena, bonita y barata y te dan ganas de seguir pidiendo cosas: es la magia de todo buen antojito. Suerte encontrando estacionamiento, eso sí, ya que no tienen propio y hay que pararse en las calles aledañas o de plano a dos cuadras, en el parking de la Universidad Humanista.

Recomendamos: Las enchiladas, aunque sea por la novedad de comerlas en su forma original con tortilla pasada por salsa. El guiso de cueritos en salsa verde también es bastante recomendable, ya sea en tacos o en gorditas.



Misión cumplida: fuimos, comimos y repetimos. Y volveremos. Gracias, Misión de Zacatecas, nos dejaste.... al filo de la mesa.

¡Hasta el próximo corte!...